jueves, 14 de febrero de 2013

Historia antigua y no tanto (Para vos VIII)

Podría hablar tranquilamente de lo referente a la fecha y todo eso, pero como este espacio es mío (no, mentira, me lo presta Blogger) no me explayaré en ese tema sino otro.


Allá por el año 2006 viví en un hostel, más específicamente el Buenos Ayres Hostel, atendido por un Carlitos (no podía ser de otra manera) en pleno San Telmo. Entre idas, venidas, partidos de truco y demás conocí gente de la más variada índole, un perrito al que llamé "Bodoque" (obvia alusión a esquimalcito de La Era del Hielo) que se lo llevó una ex-hostelina (?) -por supuesto ella le puso otro nombre- y así.

Resulta que con esta chica años después nos volvimos a encontrar por mail y decidimos juntarnos a charlar. Nos encontramos el 11/02/2009 (sí, tengo buena memoria) para ver... "Inframundo: La Rebelión de los Lycans". Hace unos... 4 años y 3 días. Desde ese momento, con idas y vueltas (todo hay que decirlo) se forjó algo fuerte, que ella denominó algo así como "hermanos de alma" y que en definitiva es eso, el conocerse casi como nadie (aunque en ocasiones tengamos nuestras diferencias de criterio, porque por algo somos humanos... y sería muy aburrido) y que puede pasar tiempo sin vernos, pero que cada vez que nos encontramos es como si hubieran transcurrido pocos minutos.


Y sí, no hace un día... y ojalá siga siendo así. AH, por cierto, nada mejor que un hostel para conocer gente que te cambia la perspectiva.

3 comentarios:

Sa Lluna llèpola. dijo...

A veces, y sólo a veces... en los sitios menos inesperados encuentras personas que te cambian toda tu vida.

Annie dijo...

Cada vez que me senti mal y creí que no valia nada... voy y encuentro algo como esto...
Gracias por quererme asi...

Gabrielli dijo...

Lluna, eso es absolutamente cierto. Nunca se encuentra nada cuando se lo busca, es una ley de Murphy.

Annie, no es nada que no merezcas. Juro que no sabía que andabas bajón... pero parece que todo es por algo, aunque no lo sepamos en ese momento. Un beso grande, hermanita!