lunes, 7 de julio de 2014

Caprichos...

Hay veces que no lo entiendo. Por momentos, parece un ofrecimiento -casi- al vacío. En otros, mantener distancia. Pero en el fondo, latente, un pedido de auxilio...

De mí.



"Cuando estés mal
cuando estés solo
Cuando ya estés cansado de llorar
no te olvides de mí
porque se que te puedo estimular.

Cuando me mires a los ojos
y mi mirada esté en otro lugar
no te acerques a mí
porque se que te puedo lastimar.

No pienses que estoy loco
es sólo una manera de actuar
No pienses que estoy solo
estoy comunicado con todo lo demás.

Por eso
cuando estés mal
cuando estés sola
cuando ya estés cansada de llorar
no te olvides de mí porque se que te puedo estimular."

Como la vida misma.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Auxilio a veinte voces... En apariencia y por momentos, sin receptor. Aunque, para nuestra fortuna, siempre existe una grieta. Siempre. No somos de concreto y, creo, por eso podemos pedir auxilio. Por la voluntad de ser escuchados, más temprano que tarde.

Beso enorme, Gabrielli.
M.E

Gabrielli dijo...

Eso de la grieta puede ser. Aunque parezcan gritos al vacío, cuando menos te lo esperás -de vez en cuando- aparece un eco.

Ahora... Por la voluntad, el deseo o la necesidad de ser escuchados? Me temo que más por los otros que por el primero.

Beso!